Entrenador del Santovenia desde 1986 hasta 1992, fundador y presidente del C.D. Miguel Hernández desde 1982 hasta 1986 y Presidente del C.D. Don Bosco desde 1993.

De sus primeros tiempos corriendo tras un balón, recuerda “los  sábados que me  levantaba a las  cuatro de  la  madrugada para  acompañar a mi padre a plantar vides al campo para, varias horas después, (pese al cansancio y los largos desplazamientos en  bicicleta  hasta  el  barrio de La Victoria),  jugar  mis partidos con una gran ilusión”, anécdota que refleja fielmente la que habría de ser una vida  entregada a presentar  una feroz  resistencia  frente  a  cualquier adversidad y una entereza despiadada frente a cualquier clase de injusticia social, como la lacra de la droga que azotó el barrio de La Esperanza hasta bien entrado el siglo XXI.

mayo 28, 2019

Deja un comentario